martes, 14 de octubre de 2014

turbante de hojas

Entre la prisa y las pelusas de mi cabeza, a veces tengo que parar a darme un gustazo, ponerme la gorra de mi abuelo y tirar pa´lante.


Hoy mi madre me ha traído la gorra preferida de mi padre, una de marine americano con un portaaviones. Él dice que está descolorida y que ya no la quiere porque está vieja pero esa gorra para mi es mucho más que una gorra. Es una vida, una infancia, una adolescencia. Era mi faro en la playa, siempre sabía donde estaba mi padre... era la gorra más chula de la playa y mi padre sin duda el más guapo. Otros padres llevaban gorra, pero eran gorras feas de anuncio, por aquella época recuerdo que había una gorra que me llamaba especialmente la atención por el logo, (si ahora que me doy cuenta era por el logo, por entonces sólo sabía que me llamaba la atención), era una gorra de pinturas Glasurit.

Ahora que tengo la gorra de mi abuelo, la gorra de mi padre y una peluca azul sólo quiero correr por el bosque y hacerme un turbante de hojas para saldar las cuentas con mi monstruo. El ganador decide que me pongo en la cabeza.